Los huracanes son bautizados con nombres de personas porque de esta forma es más fácil recordarlos, en vez de utilizar tecnicismos o palabras ligadas al argot de los meteorólogos. De esta manera, se facilita la comunicación sobre estos fenómenos climáticos que pueden llegar a ser altamente catastróficos.
Pero no siempre fue de esta manera. En la Edad Media, las tormentas eran mencionadas con nombres de santos. A finales del siglo XIX, empezaron a identificarlas con nombres de mujeres y en los años '70 se empezaron a alternar con nombres de hombres
En esta imagen se representan los nombres que probablemente sean nominados los siguientes huracanes de los próximos años.

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